CASA DE CULTURA EN ENTRAMBASAGUAS

PRIMER PREMIO CONCURSO ABIERTO 2008

Fase: obra terminada / año de finalización: 2011 / superficie construida:415 m2 superficie urbanización: 1917 m2 / aparejador: Javier Rivero Liaño / colaboradores: Tomás Dalda (estructuras), Jaime Sánchez Pastor (instalaciones)
fotografía: Fernando Alda 

memoria

Entrambasaguas es una pequeña localidad del interior de Cantabria cercana a Santander. El carácter del pueblo, de pequeñas edificaciones aisladas se traduce en un paisaje dominado por verdes prados. Fruto del crecimiento experimentado en los últimos años y para atender a la nueva demanda de la población, el Ayuntamiento convoca un concurso de ideas para diseñar la casa de la cultura en una parcela junto al consultorio médico y cercana a la iglesia. El proyecto parte de una apuesta rotunda por generar una simbiosis entre espacio libre y construido dentro de la parcela. El edificio se sitúa ligeramente girado respecto al eje de la calle y el consultorio médico, creando tres espacios libres.En primer lugar un tapiz verde recibe al visitante y dota de perspectiva el acceso del edificio. Un segundo espacio destinado a aparcamiento situado en la zona menos visible de la parcela y limitado por el centro médico y el propio centro cultural, permite un uso compartido del mismo. Por último, un jardín como prolongación de la casa de cultura, acoge un parque saludable para mayores y zonas arboladas. El edificio se organiza en torno a una pieza central a partir de la cual se accede a tres espacios de iguales dimensiones que albergan dos salas multiusos y una biblioteca. El espacio de transición entre la pieza central y las otras piezas sirve para albergar los usos secundarios (aseos, almacén, control y administración e instalaciones). En función del uso de cada sala el espacio interior se moldea a través de la forma y la luz de los lucernarios. Un espacio muy vertical de acceso se comprime para volver a expandirse en cada una de las salas. Este juego se traduce al exterior en la cubierta de zinc que se pliega creando una volumetría propia y potenciando el carácter singular del edificio. Una piel continua de piedra confiere unidad al conjunto y lo arraiga en el lugar. Utilizamos la piedra arenisca tradicional con un lenguaje propio, contemporáneo, como si de un lienzo se tratara. La piedra cizallada expresando rugosidad, sombra, en diálogo con la misma piedra al corte de sierra expresando luz, suavidad. Un juego compositivo entre las distintas texturas y modulaciones de la piedra y los huecos. Hacia el jardín el edificio se abre para dejar entrar la luz norte y el paisaje al interior de las salas. En el resto de fachadas predomina el carácter masivo de la piedra con la apertura de pequeños huecos. Durante la construcción del edificio el ayuntamiento adquiere la parcela contigua para albergar una segunda zona de aparcamiento. Se modifica la urbanización con la intención de crear un espacio de transición que permita conectar el aparcamiento con la casa de cultura. El límite del jardín se pliega, se eleva, evocando las formas de la cubierta y permitiendo que la visión del aparcamiento quede parcialmente oculta por la vegetación.